Los asesinos

POR REDACCION RADIO JAI
HACE 4 HORAS 
EN COLUMNISTAS

Al cumplirse 34 años del atentado terrorista que destruyó la Embajada de Israel en Buenos Aires, el 17 de marzo de 1992, el entonces Cónsul de la Embajada y luego destacado Embajador en varios destinos, Daniel Carmon, escribió esta semana en el periódico Israel Hayom, una reflexión profunda no sólo del hecho, de la horrenda muerte de su esposa, madre de sus cinco hijos, sino también del mundo posterior a ese 1992 que llega a estos días en los cuales Israel libra una guerra existencial contra la ambición iraní de borrarlo de la faz de la tierra, acompañado con fervor por más cómplices de los que muchos podrían creer que existen.

Carmon recuerda que con se esposa Eliora llegaron a Argentina en 1989 junto a cuatro hijos. Su quinta hija nació en Buenos Aires. “La ciudad de Buenos Aires se convirtió en nuestro cálido hogar y tanto familiar como profesionalmente disfrutamos tres años hermosos”. Después del golpe que significó el atentado, de encontrar entre las ruinas de lo que fue la embajada el cuerpo de su esposa, Carmon volvió a Israel, pero no olvida ni por un instante ese 17 de marzo. “Más de una vez me pregunté en varios lugares donde tuve que estar como diplomático, si alguno de los iraníes que yo veía en esos organismos internacionales no eran en realidad miembros de la llamada Guardia Revolucionaria. Dos veces, una en Nueva York y la otra en India donde yo era embajador, tuve que compartir el ascensor con el ministro de RREE de Irán y su gente. Cada ocasión me golpeó en el corazón y pensé qué difícil resulta mirar a representantes de una teocracia que apoya y ejecuta terrorismo, directamente a los ojos y ver la maldad que hay en esas miradas”.

Para Carmon y sus hijos este ha sido el primer año desde el atentado en Argentina que no han podido reunirse en el cementerio Har Ha Menujot de Jerusalem frente a la tumba de su esposa y madre. Carmon es muy claro: “No haber podido ir al cementerio debido a los lanzamientos de misiles de Irán contra Israel es un recordatorio muy doloroso de que la lucha no ha terminado todavía, pero que a su vez tenemos la determinación de mirar al futuro siempre con esperanza”.

En 1992 Irán planificando y Hezbollah ejecutando, violaron el Derecho Internacional. Atacaron a un país soberano; atacaron a la Embajada de un país soberano, asesinaron y dejaron decenas de heridos. Que el país atacado haya actuado como lo hizo Argentina entonces y después del atentado contra la AMIA es algo demasiado conocido como para agregarlo hoy y en este momento, pero eso no quita ni la comisión de un delito de lesa humanidad por un estado contra otros dos, y tampoco quita tener fresco en la memoria que además de violar el Derecho Internacional, Irán quedó impune, y hoy, alega ser un país agredido. Y esa larga impunidad que le otorgó la ONU por décadas a la teocracia genocida, le permitió a la tiranía de los Ayatolas invadir y ocupar Siria y cometer todas las atrocidades imaginables e inimaginables; armar, equipar y enviar a Hezbollah y a Hamas a intentar toda forma de ataques para cumplir con el objetivo de borrar a la nación judía del mapa; penetrar América Latina a través de varias dictaduras y acumular delitos sin impedimento alguno; armar a los hutíes para que secundaran la intención genocida de Hamas del 7/10/23 contra Israel y atacaran civiles, todo ello, sin que a la ONU se le moviera un pelo, salvo para acusar a Israel de defenderse.

Tres décadas después del atentado de 1992 en Buenos Aires, la lógica del terrorismo, violador serial del Derecho Internacional hoy archivado sigue siendo la misma: intimidar, desestabilizar y atacar a la población civil. Cuando hoy Israel ejerce su derecho a preservar su existencia, lo hace en ejercicio de algo básico reconocido a cualquier Estado: el de proteger a sus ciudadanos frente a quienes hacen del terrorismo su método de acción. El reclamo de Derecho Internacional, tal como lo señalamos la semana anterior, es un acto fallido y falaz.

Cuando esta misma semana, a través de su diario oficial, Irán publicó un editorial acusando al presidente de Argentina de “haber cruzado una línea roja imperdonable al unirse al proyecto de iranofobia del eje EE. UU.-Israel”, el libelo personaliza una amenaza de agresión contra toda una nación soberana. Y lo hace porque tiene bien presente que hace más de 3 décadas Irán pudo agredir con violencia extrema a Argentina con total impunidad, la que le ha proporcionado la ONU y sus agencias.

La editorial de Tehran Times se apoya en el silencio de la ONU, en la complicidad de dos potencias con derecho a veto y los cómplices que le van quedando para señalar que “considerando los hechos, Irán no puede permanecer indiferente ante las posiciones hostiles del actual gobierno argentino. La República Islámica de Irán, manteniendo al mismo tiempo una vigilancia total contra estos complots, debe diseñar una respuesta proporcionada a esta enemistad”. ¿Dónde se apoya más Irán para poder hacer estos alardes? La respuesta la dio la ONU ese mismo día.

El secretario general Guterres viajó al Líbano. Queriendo aparentemente dar apoyo al gobierno libanés se lo otorgó sin mucho pudor a Hezbollah, y por ende a Irán. Defendió el trabajo de la UNIFIL en la frontera entre Israel y el Líbano, pero no se preguntó cómo hace la UNIFIL para no ver delante de sus ojos los desplazamientos de Hezbollah que está bombardeando a las ciudades israelíes desde el 7/10/23 con apenas una mínima pausa. Hasta que Guterres cayó en su propia trampa. Hizo una conferencia de prensa y un periodista del diario Arab News le preguntó “si iba a usar su autoridad para que el Consejo de Seguridad impidiera una invasión de tropas de Israel en el Líbano”. O sea, en el lugar donde está Hezbollah con su poderío y gobernando. Y Guterres no sólo contestó, sino que confesó:” Debemos reconocer que tenemos un problema con el Consejo de Seguridad. El Consejo hoy no representa al mundo tal como existe hoy en día, sino que representa al mundo después de 1945. Hay 3 miembros permanentes de Europa, uno de Asia, y uno de América, Estados Unidos. No hay miembro permanente de Africa, de América Latina, sólo uno de Asia que por sí mismo es un continente con enorme peso en la población y la riqueza mundial. El Consejo tiene un problema de legitimidad y de eficiencia debido a los vetos. Y lo que vemos una y otra vez es que cuando hay conflictos y hay que detenerlos, aparece un veto e impide toda acción del Consejo. Esa es la realidad y no tengo esperanza alguna que cambie en el corto plazo”. A confesión de parte, relevo de prueba.

Habla ahora después de 10 años como secretario general y viendo como su gestión fue haciendo desaparecer la vigencia de un aparato internacional monstruoso, carísimo, inefectivo, que esta semana con sus palabras lo entierra más de lo que está aún. Y con ello, probablemente sin quererlo, demostrando desde su derrumbado pedestal que quienes hoy juegan con el Derecho Internacional han llevado al mundo a este abismo donde la guerra es mucho más fuerte que cualquier idea de paz, ya que esta degradación ha llevado a separarnos como humanos de un lado o del otro de una grieta cada vez más abierta y profunda.

No haber logrado detener la degradación de todos los valores fundacionales de la ONU ha generado monstruos como las dictaduras que quieren el exterminio de los otros a quienes consideran diferentes e infieles. Eso creían los nazis y de la pérdida de decenas de millones de vidas que costó derrotar a esos asesinos se quiso edificar un futuro diferente con normas internacionales para todos. 8 décadas después los nuevos asesinos no sólo destruyeron la Embajada de Israel en Buenos Aires, sino que pusieron, con sus aliados, fuertes cimientos para hacer pedazos todas las ideas y las normas pensadas y consagradas desde 1945 y tener hoy al mundo nuevamente intentando sobrevivir ante la barbarie. Imre Kertesz y Primo Levi lo dijeron y hace ya tiempo: si hubo una Shoá, ¿por qué no habría quienes quisieran volver a intentarlo? Basta con mirar la realidad de los últimos 50 años.

Reproducción autorizada citando la fuente con el siguiente enlace Radio Jai

Fuente: https://www.radiojai.com/index.php/2026/03/19/194123/los-asesinos/

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