Cuando Las Disculpas Viven en Una Realidad Imaginaria

POR REDACCIÓN RADIO JAI HACE 2 HORAS EN COLUMNISTAS

Por Eduardo Kohn

Hace 21 años, medio siglo después de la Shoá, François Bugnion, director del Departamento Legal de la Cruz Roja hizo una exposición pública sobre lo que él llamó “el enorme fracaso de la Cruz Roja ante su falta de reacción frente al exterminio de los judíos por los nazis”. En un estrado junto al cual se exponían documentos del Holocausto, Bugnion dijo que no tenía palabras al enfrentar imágenes que reflejan el horror, la crueldad y el sufrimiento infinito, lo cual se multiplica cuando se visita Auschwitz, Bergen Belsen, Buchenwald. Lo que las imágenes trasmiten es que el camino a Auschwitz y los demás campos de exterminio fue precedido por leyes racistas, exclusión social, guetos, hambre, frío, humillación, deportación y al final del camino, muerte. Bugnion dijo hace dos décadas que como miembro del personal de la Cruz Roja “tengo que admitir el fracaso de una organización cuyo mandato es proteger y ayudar a las víctimas de las guerras”. No tengo dudas que las autoridades de la Cruz Roja sabían del genocidio desde mediados de 1942”.

Bugnion tenía razón. La Cruz Roja hizo poco, tan poco, que casi no hay registro de qué hizo, salvo dejarse engañar por los nazis y visitar Terezín  y aceptar sólo lo que le mostraron como un campo poco menos que de vacaciones familiares, o pero aún, ir a Auschwitz, aceptar sin chistar lo que le mostraron y escribir en un documento el dislate mayúsculo de que no había muerte de civiles en Auschwitz. ¡En Auschwitz! El olor de Auschwitz llegaba lejos, pero a los delegados de la Cruz Roja ni les hizo mella. Está comprobado que la Cruz Roja se reunió en 1942 para debatir si hacer una acusación pública sobre la barbarie nazi. Se hizo un borrador y el Comité Internacional lo tuvo en sus manos el 14 de octubre de 1942. Decidieron no presentarlo públicamente porque consideraron que no se podía hacer nada. ¿Indiferencia? ¿Miedo? Hoy ya no importa lo que sintieron cuando tomaron la decisión de callar. Lo que registra la historia es el hecho, todos los hechos.

Antes del 2002, en 1995, en la ceremonia de conmemoración de la liberación del campo de Auschwitz, el presidente del CICR, Cornelio Sommaruga, puso de relieve que el CICR es consciente de la gravedad del Holocausto y de la necesidad de preservar su recuerdo, a fin de evitar su repetición. Rindió homenaje a todas las víctimas y se lamentó públicamente de los errores y omisiones del CICR en el pasado respecto de las víctimas de los campos de concentración. Sommaruga hizo referencia al “nunca más” que nos ha acompañado tantas décadas como si fuera un anhelo realizable. Pero ese “nunca más” se demostró tan inútil como la Cruz Roja en la Shoá y en tantas otras veces, desde el 7 de octubre.

La barbarie perpetrada por Hamás contra Israel y la toma de rehenes hizo creer a los ingenuos de siempre, que la Cruz Roja podría hoy ser diferente a la de 1942. Se equivocaron de medio a medio. La hija de una de las señoras mayores rescatadas esta semana por Israel atacó públicamente la indiferencia de la Cruz Roja. Dijo que su madre necesitaba medicamentos y que por no proporcionárselos llegó en condición crítica al hospital israelí. Insistió que llevó los medicamentos hasta la Cruz Roja y rogó que lo hicieran llegar a su destinataria, pero le dijeron “que no podían”. Quizás, Hamas no lo permitía. Eso sería esperable en Hamas. Pero, además de decirle que no podían, ¿qué hicieron los funcionaros asalariados de Cruz Roja con la situación? ¿Investigaron? ¿Denunciaron? ¿Hablaron con Egipto y Qatar? Nada de eso. Pusieron los buses para que subieran las personas en el lugar del intercambio y se dejaron ver muy sonrientes y afables con los asesinos palestinos que Israel tuvo que liberar.

No se precisa ser muy informado para saber que las condiciones de cautiverio que vivieron y viven los rehenes que secuestró Hamas pasan por varios calvarios. La Cruz Roja tenía que saber (igual que en 1942) que a los crímenes que ya había cometido Hamas el 7 de octubre se estaban agregando varios más dentro de los túneles y las jaulas donde encerraron a varios de los rehenes.

Eitan Yahalomi tiene 12 años, estuvo 50 días en manos de sus captores y además de otros niños, fue obligado por la fuerza bruta a mirar repetidamente los videos filmados por Hamas mientras asesinaron, decapitaron, quemaron, violaron el 7 de octubre. Antes, cuando entraron en Gaza, los esperaban civiles gazatíes de ambos lados de la calle donde los arrastraban como ganado, y mientras, todos, todos los palestinos les pegaban. A Eitan lo secuestraron con su madre y sus dos hermanas que lograron escapar. A su padre lo hirieron mientras defendía a su familia, y sigue de rehén hasta hoy y no se sabe de él. Eitan estuvo en confinamiento solitario 16 días, y hoy, sus familiares dicen que casi no habla, no sonríe, su mirada está muy lejana y parece estar a veces tan tieso como una estatua. ¿Cuánto le llevará a Eitan volver a ser Eitan? Ojalá que pronto, pero no se precisa ser psicólogo para saber que las huellas del horror y del padecimiento no se borran por decreto.

Emily Hand de 9 años fue devuelta de su cautiverio hace 4 días. Su padre, que habló con CNN, dice que su recuperación será muy lenta e imprevisible. Emily creyó que había pasado un año en cautiverio y dejó a su padre y su familia paralizados cuando la vieron cuando se acercó a ellos. Su mirada fija, apenas hablando en susurros, su padre comentó que, en la primera noche, Emily comenzó a llorar, y siguió haciéndolo desenfrenadamente por mucho tiempo. La familia está obviamente angustiada y alterada y espera con la ayuda médica en el hospital Schneider, especializado en niños, pueda con el tiempo volver a ser la niña alegre y risueña, y no como lo dijo su padre “una suerte de estatua que llora y llora casi sin parar y que habla tan bajo que ni acercándose al lado de sus labios se puede entender todo lo que dice.”

Uno de los tailandeses liberados por Hamas ha declarado públicamente que veía cómo torturaban a los civiles israelíes que estaban con él con descargas eléctricas. Y hay más, por supuesto que hay más horror. Del cual la Cruz Roja, la OMS, el Consejo de Seguridad, la Asamblea General, el Consejo de Derechos Humanos, saben y saben mejor que nadie. Pero en este contexto, volvimos a 1942. Sólo que ahora, mejor que no se les pase por la imaginación (lo cual parece difícil) disculparse o admitir dentro de un tiempo que no actuaron correctamente. ¿Cuándo lo hicieron?

Hace 4 días el presidente de los EE. UU. dijo que no se puede permitir que Hamas siga con posibilidades de perpetrar más terrorismo y que su eliminación es un objetivo legítimo. En las actuales circunstancias es un discurso importante pero improbable. Hamas juega al horror con la entrega de rehenes por asesinos. Hamas lo hace porque uno de sus mentores Qatar lo domina lo suficiente como para llevar a cabo ese diabólico programa. Qatar financió el crecimiento de Hamas por años y hoy es una suerte de salvador a agradecer. Todos los organismos internacionales que mencionamos son lo mismo si existen o no. Israel queda otra vez solo para enfrentar los escenarios presentes y futuros. Necesita, necesitamos el retorno de todos los secuestrados. El 75% de los gazatíes apoyan la masacre de Hamas, apoyan destruir a Israel, apoyan el principio genocida establecido desde que existe el grupo terrorista que gobierna Gaza.

Su propio partido presiona a Biden con la tregua humanitaria. ¿Cuál? ¿La que permita que los 200 mil israelíes desplazados vuelvan a sus hogares? Eso no será posible mientras Hamas exista. No con Hamas derrotado, porque eso no es viable ya que Qatar seguiría financiando e Irán poniendo las armas, que entrarían por la frontera de algún vecino de Israel. Es que no hay disyuntiva. Primero los rehenes de regreso. Y durante y después, Israel luchando por su existencia. En esto, volvimos a 1948.

Reproducción autorizada citando la fuente con el siguiente enlace Radio Jai

Fuente: https://www.radiojai.com/index.php/2023/11/30/161115/cuando-las-disculpas-viven-en-una-realidad-imaginaria/