Las mutaciones que sostienen al antisemitismo

Por Redaccion Radio Jai
Hace 3 horas
En Columnistas

El Rabino Jonathan Sacks, fallecido hace 6 años, escribió:” Los virus atacan al cuerpo humano, pero el cuerpo tiene una defensa muy grande y sofisticada que es su sistema propio de inmunidad. Entonces nos preguntamos: ¿cómo puede ser que los virus sobrevivan y se multipliquen? La respuesta de Sacks es simple: porque mutan. El antisemitismo muta y al hacerlo derrota al sistema de inmunidad creado por las culturas para protegerse contra el odio. En los últimos dos mil años, han existido tres mutaciones, una, que ha hecho que los judíos sean odiados por ser una nación, dos, odiados por los cristianos como parte de la doctrina de la Iglesia, y tres, odiados por ser presuntamente inferiores racialmente. Termina Sacks: ahora vivimos una cuarta mutación, el antisionismo, la negación del derecho a tener un Estado”.

La Liga Arabe se fundó en 1945 con el presunto objetivo de lograr la unidad del mundo árabe. Pero lo que ha hecho durante 81 años fue luchar contra el derecho de la nación judía a tener un Estado. Atacó a Israel apenas nacido, no con el objetivo de lograr la unidad árabe contra un eventual enemigo, sino con el único propósito de hacer desaparecer a Israel de la faz de la tierra. A los 81 años de un fracaso tras otro, la Liga Arabe va a poner desde julio, en el sillón de secretario general, al diplomático egipcio Nabil Fahmy, quien se va a encontrar con esta realidad: ya no tienen casi aportes de los 22 estados miembros que siquiera les permita funcionar administrativamente; las decisiones que toma no son vinculantes para ningún país de la Liga, que aun votándolas no las cumplen; y no han podido evitar que Irán haya construido una estructura paralela, indiferente a lo que pueda decir o intentar decir la Liga Arabe. O sea, la institución es irrelevante. Como les sucede a decenas de organismos multilaterales por otros motivos. En la Liga, ni el odio a la nación judía la dejó existir como si fuera algo tangible, porque o el odio mutó a relacionamiento con Israel por conveniencias políticas y económicas o se fue a acompañar la estructura de destrucción iraní. La Liga apenas recauda hoy 60 millones de dólares por año, de los cuales el 90% es para pagar sueldos. La irrelevancia se la ganó cuando los estados miembros vieron que en 81 años habían alimentado una estructura vacía.

Cuando hace 6 años se firmaron los Acuerdos de Abraham, a Emiratos ni se le ocurrió pedir respaldo de la Liga Arabe. Todos los temas de seguridad (por resumirlos, en una palabra) entre Arabia Saudita e Israel fueron tratativas bilaterales. Cuando los estados del Golfo se vieron agredidos por Irán, recurrieron a Estados Unidos e Israel.

Irán vio hace tiempo su oportunidad. Cuando ya nadie se molestaba en leer las declaraciones de la Liga Arabe, los Ayatolas diseñaron su propia estructura con pocas declaraciones y mucho odio. Crearon la ultraderechista y religiosamente fanática Guardia Revolucionaria, a Hezbolla, a los hutíes, a las Fuerzas Populares de Iraq, y a Hamas. Organizaciones terroristas, armadas hasta los dientes y que sólo responden a un amo. Irán no ha necesitado derrotar a la Liga Arabe, simplemente le pasó por encima. Todo esto creó una catástrofe para las poblaciones civiles. El ejemplo más brutal es la guerra civil en Sudán iniciada en abril de 2023 que ha dejado un saldo estimado de más de 150,000 personas asesinadas y decenas de miles de heridos, convirtiéndose en una de las peores crisis humanitarias globales con más de 12 millones de desplazados. Ahí se enfrentan las Fuerzas Armadas de Sudán apoyadas por Irán y los paramilitares aparentemente financiados por Emiratos. Hay hambruna severa, violencia sexual generalizada y masacres urbanas, con reportes documentados por Amnistía Internacional y la ONU. Sin embargo, ¿a alguien se le ocurrió dentro del mayor fracaso multilateral de la historia como es la ONU acusar a Irán de genocidio, hambruna intencional, y crímenes contra la humanidad? Irán ha destruido Yemen apoyando a los hutíes no sólo para atacar a Israel sino para dominar al país y sumergirlo en una catástrofe como la de Sudán. Los esbirros de Irán en Libia han convertido al país en el gran emporio de compra y venta de armas de la zona, además de centralizar como si fuera un mercado, la trata de personas. Usando a Hamas, Irán ha desmembrado a los palestinos de Gaza y con Hezbolla ha intentado derrumbar todo el tejido social, económico y político de lo que alguna vez fue el Líbano.

Los Acuerdos de Abraham han producido resultados en defensa, inteligencia, comercio, ciencia, tecnología e intercambio académico. La Liga Arabe se creó para destruir Israel y termina hoy autodestruyéndose. Irán se rodea de grupos terroristas. Los países que no aceptan y resisten caer en el sistema extremista de los Ayatolas, van por el camino de los acuerdos.

Los gobernantes del Líbano no supieron o no pudieron o no quisieron, o todo junto, impedir la toma del país por parte de Irán a través de Hezbollah. Vienen pagando consecuencias hace décadas y hoy quieren intentar lo que debieron haber hecho hace 40 años.

El presidente libanés, Joseph Aoun, en una entrevista con CNN dijo esta semana que el Líbano “busca una buena relación con Irán basada en el respeto mutuo, no en la injerencia. No tienen permitido interferir en nuestros asuntos internos; nuestros intereses tal vez no coincidan con los suyos. El pueblo libanés está pagando las consecuencias. El pueblo libanés está siendo asesinado; sus casas y hogares están siendo destruidos para servir a sus intereses, no a los del país. Ya es hora de que comprendan esta realidad. Los israelíes e Hezbolla deben comprender que están librando una guerra inútil. La estrategia que siguen es miope, contraproducente y, créanme, nunca conducirá al resultado deseado. Tenemos una gran oportunidad para poner fin al estado de hostilidad entre Líbano e Israel. Tenemos una gran oportunidad para que tanto el pueblo libanés como el israelí vivan en paz y seguridad. Ambas partes están hartas de la guerra desde 1948”.

Quizás Aoun quiera hacer un acuerdo de paz con Israel, pero al no decir la verdad, no sólo se equivoca, sino que crea más aprehensión en todos los libaneses. Primero, si dice que busca una buena relación con Irán y que Irán lo respete, está fuera de sí. Segundo, Irán a través de Hezbollah ocupa el Líbano desde hace décadas, se ha apoderado del parlamento y obviamente que no va a respetar nada de lo que haga o diga Aoun. Tercero, Irán tiene su agenda, y la misma no incluye ninguna situación de paz con Israel y necesita a Hezbollah en territorio libanés para mantener su objetivo de exterminio del Estado de Israel.

Para avalar esta realidad, transcribimos lo que Irán le respondió a Aoun. El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, rechazó las declaraciones del presidente libanés, y a través de X, respondió que “por las declaraciones del señor Aoun, uno pensaría que es Irán quien ha ocupado una quinta parte del Líbano, desplazado a una cuarta parte de los libaneses y bombardeado su país diariamente. Si el Líbano hubiera sido realmente una herramienta de negociación para Irán, habríamos alcanzado un acuerdo hace mucho tiempo. Salve al Líbano de su verdadero enemigo, señor presidente”.

Los hechos hablan por sí solos. Aoun puede desear lo mejor para su país, incluyendo un acuerdo con Israel, puede firmarlo y rubricarlo. Pero la presencia de Hezbollah en el sur del Líbano, en Beirut y en varias zonas más del país sólo desaparecerían si Irán se desvaneciera como ocupante. Los bombardeos de Irán contra Israel esta semana, la ininterrumpida agresión del terrorismo de Hezbollah contra las poblaciones civiles del norte de Israel, demuestran que hasta la tregua que proclamaron hace unas semanas es papel picado para Hezbollah. Y los enfrentamientos renovados entre Irán y Estados Unidos hacen aún más utópicas las declaraciones de Aoun.

Irán no va a modificar el objetivo de exterminar a Israel y, por ende, Hezbollah seguirá acompañando ese objetivo que está consagrado en su propia carta constitutiva. En ese contexto hablar de paz hasta parece una tontería cuando además no han podido lograr ni 24 horas de alto al fuego. Aoun sí tiene razón cuando remarca el sufrimiento del pueblo libanés. ¿Ahora se dio cuenta? ¿Dónde estuvo en las últimas cuatro décadas? ¿Y el casi millón de desplazados civiles que Israel ha tenido que sufrir por los ataques al norte no entran en la ecuación pacifista de Aoun? Obvio que no. Y obvio que no entrará nunca. Y cuando quizás se firme una presunta tregua, Aoun deberá admitir, aunque le sea insoportable, que esa tregua será una hoja al viento. Al menos hasta que expulse a Hezbollah del Líbano. Algo tan improbable como pensar que las mutaciones del antisemitismo no sigan reproduciéndose.

Reproducción autorizada citando la fuente con el siguiente enlace Radio Jai

Fuente: https://www.radiojai.com/index.php/2026/06/11/195812/las-mutaciones-que-sostienen-al-antisemitismo/

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