POR REDACCION RADIO JAI
HACE 1 HORA
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En el editorial del periódico El País de Uruguay del martes de esta semana y en referencia a una denominada “Cumbre en defensa de la democracia” que tuvo lugar en Barcelona el fin de semana pasado, se señala lo siguiente:” Defender la democracia es defender a la izquierda y a la derecha. No a sus vertientes más extremistas y radicales, que suelen ser populistas y autoritarias, sino a las que genuinamente creen en el Estado de Derecho, la separación de poderes, el pluralismo y las libertades individuales”. Los convocantes, voceros y líderes de este encuentro han sido el presidente de Brasil Lula da Silva y el de España, Sánchez.
Si los dos, o alguno de ellos, fueran defensores de las democracias, no serían cómplices de dictaduras siniestras y longevas como la de Cuba, y menos aún, mentirían sin pudor alegando que Cuba es una ruina viviente porque vive bloqueada por Estados Unidos. Cuando Cuba estuvo 30 años gobernada de hecho por la Unión Soviética y los millones de dólares se lo repartían los dueños del poder mientras el pueblo languidecía, ¿dónde estaban los Lula y Sánchez de turno sino abrazándose con los Castro y aceptando sus monedas? Cuando después la Venezuela populista chavista ocupó Cuba y le regaló petróleo día tras día, ¿qué decía Lula ya presidente de Brasil? Pues Lula se abrazó a Chávez y a Maduro y hasta hoy los defiende. Actualmente, comprobado que Maduro era cabeza visible de una narco-dictadura fascista, hambreadora y criminal, Lula no tiene empacho en abogar por él en una reunión donde usan la palabra democracia.
Los adalides de la así llamada cumbre del fin de semana pasado vociferan sobre democracia, pero miran con buenos ojos a Putin. El zar ruso invadió Ucrania hace más de 4 años generando una guerra que entre muertos y heridos lleva ya dos millones de víctimas. Los fabricantes de narrativas que creen que pueden usar a las democracias para apoyar terroristas y dictaduras hicieron pomposos discursos donde en realidad mostraron de qué está hecha su ideología: hablar al vacío, acusar a diestra y siniestra por los presuntos males de los que para ellos son diferentes, victimizarse, prometer, no cumplir, decir que todo está mal pero no ofrecer ni siquiera una idea. Dijeron que la ONU no sirve. No precisan hacer una reunión y gastar mucho dinero en oropeles, cenas y costos de seguridad para señalar una de las obviedades más brutales de los tiempos presentes en la política internacional como es el derrumbe del multilateralismo. También Lula gritó como pudo que el Consejo de Seguridad termine con las guerras. ¿Cuáles guerras? Porque además de la reiterada obviedad de decir algo vulgar y conocido como la parálisis del Consejo, ¿Lula habló de Africa y 13 millones de personas muriendo de hambre, de las víctimas civiles ucranianas que caen hace 4 años por las bombas rusas, de la guerra civil en Yemen, de los 30 mil asesinados por año en México por los narcos que matan civiles impunemente? Por supuesto que no lo hizo. No iba a ofender a la presidenta de México presente en la sala que, en lugar de avergonzarse por las masacres diarias en su país, no se le ocurrió nada más democrático (el nombre del encuentro ¿no?) que promover una declaración apoyando a la dictadura cubana en vías de extinción.
Lula y su socio Sánchez defendieron a Irán y de esa guerra sí hablaron. Y es coherente. Lula defiende a los Ayatolas hace más de 20 años, recibió a Ahmadinejad con boato en Brasil, cuando era presidente iraní y lideraba la negación de la Shoá a nivel del antisemitismo mundial de entonces. Sobre esa guerra sí usaron retórica, pero la de estos meses, no del Irán que ordenó dos atentados en Argentina, no del Irán que ocupó Siria, no del Irán que ocupa Líbano a través de Hezbollah, no del Irán que planificó un intento de genocidio contra Israel a través de sus terroristas de Hamas, Yihad Islámica y mercenarios teocráticos fanáticos. Ese Irán que ha regado de sangre no sólo Medio Oriente por casi medio siglo es hoy lo que presentan los autodenominados progresistas que fueron a hablar a Barcelona como víctimas de una guerra. Irán proclamó, proclama y proclamará con orgullo y convicción absoluta que no importa el tiempo que lleve, su objetivo central es la eliminación de Israel. Si seguimos el razonamiento de los grandes jefes del encuentro barcelonés, al defender a Irán, no hay dudas que están de acuerdo con sus postulados.
Y no estamos planteando desmesuras ni agravios, sino mostrando hechos. En el fin de semana el presidente de Brasil dijo. “Yo quiero saber dónde hemos fallado como demócratas y cuando las instituciones democráticas dejaron de funcionar. Lo que queremos es discutir para ver si logramos encontrar una solución para fortalecer el proceso democrático en el mundo, para que no permitamos un retroceso. Porque cuando hay un retroceso, aparece un Hitler”. El que quiere la desaparición de Israel del planeta es la teocracia fanática ultraderechista iraní. ¿Defenderlos es fortalecer la democracia? No basta con elecciones para tener democracia. No basta con ganar una elección para ser demócrata. Desde 2014 que Lula descalifica a toda la nación judía cuando compara a sus gobiernos y sus soldados con los nazis. Ha contagiado su odio a muchos colegas que se han unido a sus mensajes e incitaciones de odio. Ha generado gran parte de la ola creciente de antisemitismo que debería avergonzar a varios gobiernos latinoamericanos. Ha encontrado eco en un presidente español que hace recordar en varias facetas el fascismo que sojuzgó al pueblo español durante cuatro décadas del siglo pasado y que entonces agradeció a Hitler que bombardeara sin piedad a cientos de miles de españoles para hacerse del poder.
La soberbia y la omnipotencia de la reunión barcelonesa también les impide ver por su ceguera emocional e ideológica que la guerra actual donde ponen a la teocracia como víctima, ha tenido otros agonistas: todos los países árabes del Golfo y Arabia Saudita fueron atacados por Irán. Sus edificios, sus hoteles, sus instalaciones de energía, bombardeados y los civiles asesinados. ¿Dónde está el retroceso y el Hitler que ahora surge como dijo temer Lula en España? El fanatismo y la sensación de omnipotencia no sólo genera desvaríos, sino que ampara la violencia.
Una comentarista política española señaló el lunes de esta semana que la “Reunión en Defensa de la Democracia de Barcelona” no será recordada por sus compromisos formales porque no los tuvo en sentido jurídico, sino por lo que representó como fenómeno político. El formato tiene itinerario fijo, rotación de sede confirmada hasta 2027 y una red de funcionarios. Si eso es un avance o una reducción del horizonte democrático global, probablemente sea la pregunta que importa y que solo el tiempo permitirá responder”. Que no hayan conseguido compromisos de ningún tipo, salvo defender a viva voz regímenes que están muy lejos de la democracia proclamada, no los lleva enseguida al basurero de la historia mientras haya funcionarios que sigan generando temas teóricos para cumbres sin altura. Y en cuanto al horizonte democrático global como lo llama la analista ya está reducido, y el respaldo a los totalitarismos y la falsa oposición entre buenos y malos que ciertas ideologías insisten en imponer no sólo lo reducirá más, sino que peligrosamente hará que los pueblos, ansiosos por vivir en libertad y con trabajo, escuchen cada vez menos a los que sí hablan en serio de democracia y presten atención a aquellos populistas, que prometen todo y luego no dan nada más que miseria.
Sánchez cree firmemente que es el adalid europeo de la cruzada por combatir al pueblo judío a través principalmente de sus incansables ataques a Israel. Satisfecho con la cumbre barcelonesa que estuvo a una altura muy baja, el lunes presentó ante la Unión Europea, junto con un par de cómplices menores, la moción de suspender el Acuerdo de Asociación entre la UE e Israel que tiene más de tres décadas.
La UE, en gran parte, no está muy lejos de Sánchez, pero por conveniencia política y económica y para no mostrar más fracturas que las que se ven a simple vista, no votó la propuesta. Los hechos demuestran la realidad: 45% de los judíos europeos fueron víctimas de incidentes antisemitas en 2025; 55% de los ciudadanos europeos consideran que el antisemitismo es un problema grave en sus respectivos países; una encuesta de la UNESCO demostró que hay incidentes antisemitas en el 78% de las aulas de la UE, y altos niveles de negación del Holocausto. Estas tres cifras dejan en claro que personas como Sánchez saben que otra vez hay en Europa tierra fértil para retornar a un pasado tenebroso porque esos números prueban que ha sido un error ingenuo creer que ese pasado quedó atrás. No al menos definitivamente. Y ahora con mucha más compañía, ya que lo siguen desde América Latina y Sudáfrica.
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